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De Monte Patria al mundo: egresado UV Eduardo Jaime recibe el Global Learning Award 2026 de Iberocam

01 Oct 2026

Egresado del Magíster en Desarrollo Regional y Medio Ambiente de la Universidad de Valparaíso, educador ambiental y rural, miembro del Programa Líderes Ambientales del Instituto Jane Goodall y de la Universidad de San Salvador, Eduardo Jaime,  fue reconocido con el Global Learning Award 2026 de Iberocam por su proyecto de educación basada en la naturaleza y el aire libre, llevando nuevamente la innovación educativa rural chilena al panorama internacional.  

Esta distinción internacional reconoce la trayectoria de más de dieciséis años del profesor Jaime en la educación rural y valida la innovación de su proyecto de educación basada en la naturaleza y al aire libre, una iniciativa que dirige y lidera en diversas escuelas rurales de Monte Patria.  

Global Learning Award  

Para el profesor Jaime, este premio tiene un significado que trasciende lo personal. "Este logro no es solo mío, sino que refleja la formación que recibí en una universidad pública como la UV, que me entregó las herramientas académicas necesarias para desarrollar el pensamiento científico y la reflexión personal en mis estudiantes de postgrado", explica.  

El docente, que entre 2013 y 2015 cursó el Magíster en Desarrollo Regional y Medio Ambiente en la Facultad de Arquitectura, destaca que su paso por la UV "fue fundamental para sistematizar y dar sustento metodológico a una idea que ya germinaba en su práctica docente".  

"Entré al magíster con una idea incipiente: no quería ser un profesor tradicional, sino crear algo nuevo. La UV me dio las herramientas, los métodos y los contactos para poder sistematizar lo que ya estaba haciendo en Monte Patria", recuerda.  

 Modelo de innovación educativa rural  

 El proyecto que lidera el profesor se implementa desde hace más de dieciséis años en escuelas rurales multigrado de Monte Patria, incluyendo establecimientos como La Unión, El Coipo, Colliguay, Carmela Prat, Pablo Neruda, Chilecito, El Tayán y El Maitén, con un enfoque que sitúa el entorno natural y el conocimiento local en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje.  

En sus clases, el aprendizaje ocurre en contextos reales. Los estudiantes salen del aula y realizan salidas a terreno en ríos, laderas y huertos, aplicando el método científico para investigar problemáticas ambientales de su entorno. Desde la formulación de hipótesis hasta el diseño de la investigación, la recolección de datos y la obtención de conclusiones, los niños y niñas viven el proceso completo de indagación científica. Estudian las propiedades de plantas nativas, analizan la composición del suelo, miden variaciones de temperatura según la orientación de las laderas e incluso investigan los efectos del cambio climático en los ecosistemas locales.  

 "El objetivo es que salgan, apliquen el método científico y resuelvan diversos problemas. Abordamos los contenidos del currículo, pero de manera práctica, para que los niños realmente sientan que están aprendiendo", asegura.  

Sentido de pertenencia  

Según explica, "esta forma de educar tiene un significado que va más allá de la transmisión de conocimientos. Se trata de identidad, de permitir que los niños y niñas rurales redescubran el valor de su propio entorno.  

 "Empiezan a valorar las plantas, el suelo, las hortalizas y sus raíces. Muchos de ellos piensan en irse a la ciudad, pero terminan descubriendo que lo que tienen aquí es más valioso, porque no solo aprenden ciencias, sino que también participan en la creación de huertos escolares, cultivando productos tradicionales como trigo, maíz, porotos y zapallo, transmitiendo los saberes agrícolas de sus antepasados", finaliza.