Fondos de emergencia para el arte y la cultura

Por Luis San Martín Vergara.
Tras el estallido de octubre de 2019 la precaria situación de nuestra institucionalidad cultural quedó develada a escala nacional y local; al incendio del Cine Arte Alameda y su difícil recuperación se le sumó la dificultad de funcionamiento de innumerables organizaciones culturales en Valparaíso (Insomnia Teatro Condell y Sala SCD en Teatro Mauri por ejemplo), que se mantienen económicamente con los ingresos del día a día, justamente como muchos trabajadores/as de la comuna.

 

Si bien esta situación se hizo visible tras la protesta social, el diagnóstico ya se tenía claro con anterioridad tras múltiples mesas de trabajo organizadas por el ministerio del ramo, el cual, al parecer no ejecutó muchas acciones concretas para remediar los hechos, al contrario, la actual administración  tomó medidas muy criticadas en el mundo del arte y la cultura, como por ejemplo la baja en el presupuesto nacional de cultura correspondiente al año 2019, luego del 2020, la eliminación de 200 millones anuales del Banco Estado al cine chileno (aportes que contribuyeron en nuestros dos premios Oscar), entre otras.

Ahora, con la emergencia sanitaria Covid-19 y a más de 3 meses de su llegada a Chile, la lógica parece ser la misma. Mientras muchos países fortalecen el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la cultura, nuestro Ministerio de Ciencia y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, permanecen mudos, ausentes e irrelevantes. En el MINCAP, la ministra Consuelo Valdés es accesible al diálogo, pero debe batallar con su propio gobierno, al cual pareciera no importarle la crisis del sector. A los ya grandes desafíos de su administración, que eran la descentralización del arte y la cultura, consolidar el rol del nuevo ministerio y no favorecer a los mismos consolidados de siempre, se le suma la urgencia de evitar el colapso de una frágil industria cultural y proteger a las y los trabajadores de ésta.

Como medida, el ministerio ha determinado implementar lo que han llamado “Fondos de Emergencia”, lo que, en estricto rigor, no es más que una redistribución del mismo presupuesto. Sin ánimo de sumarle otro pelo a la sopa, sigue la lógica de los recursos concursables. Esto hace preguntarse si en el caso de una emergencia, como la que vivimos actualmente por la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, es procedente hacer competir entre sí mismos, a quienes deben mantener sus trabajos y espacios culturales. Esta lógica no salvará a los colectivos e instituciones culturales, los cuales necesitan ahora mismo garantías para su funcionamiento, aumento real del presupuesto estatal y asignaciones directas para subsistir. No está de más decir que cualquier nueva medida adoptada debe considerar las distintas visiones de artistas y gestores culturales.

Sidarte, la Red Nacional de Artes Escénicas, Sinteci, entre otras organizaciones han liderado el debate público en esta materia pero es urgente que se sumen en su rol articulador y también formador las universidades, sus facultades y escuelas de arte; en este esfuerzo es indispensable la acción política y el dialogo permanente con las comisiones de cultura de la Cámara de Diputados y del Senado, en las cuales existe una mayoritaria sensibilidad con la problemática.

Pese a aquello, dura batalla es la que tendrán que dar los múltiples agentes culturales para levantar esta debilitada industria, revalorizar su importancia en una sociedad democrática e inclusiva y para proteger a sus trabajadores/as. Complejo escenario ante un panorama de incertidumbre nacional, con una ministra liderando la cartera de cultura, que pese a sus  buenas intenciones, tiene poco peso político frente a un gobierno que bombardea a sus ciudadanos/as e instituciones con señales confusas y contradictorias.

Luis San Martín Vergara
Cineasta/Publicista
Encargado de Extensión y Vínculos Facultad de Arquitectura
Universidad de Valparaíso

 
 

Facultad de Arquitectura
Universidad de Valparaíso
Chile