Con Drones y lentes 3D habitantes de toma Mesana reconocen riesgos del sector

CIGIDEN y CINVIT.
Con drones y lentes 3D los habitantes del campamento Mesana de Valparaíso pudieron visualizar su territorio para reconocer las amenazadas a las que están expuestos, como incendios, derrumbes y aluviones, en una iniciativa desarrollada por el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres, CIGIDEN y liderada por Lautaro Ojeda, académico de la Escuela de Arquitectura UV y director del Centro de Investigación de Vulnerabilidades e Informalidades Territoriales, CINVIT.

 

La iniciativa, denominada Dronlab, es definida como una plataforma de pilotos voluntarios de dron que tiene por objetivo entregar información a todos quienes estén implicados o afectados por desastres naturales. La plataforma está albergada en el CIGIDEN, en la cual el CINVIT colabora con sus implementos tecnológicos y con sus investigadores conformando una red colaborativa.

Lautaro Ojeda explica que el objetivo de la actividad es “generar una red de información liberada obtenida a través de drones ya sea por medio de ortofotogrametría, planos y modelos 3D que puedan ser ocupados para la gestión de riesgo de desastres. Dentro de la gestión comunitaria se espera visibilizar el conocimiento local de riesgo que tiene la comunidad y sistematizarlo en cartografías a través de modelos 3D analógicos para permitir a los organismos públicos tener un conocimiento integral del riesgo de desastres en asentamientos específicos”.

Ojeda agrega que “los asentamientos informales como tomas o campamentos en Valparaíso son el primer frente expuesto a desastres de incendio. Mesana es una de las tomas más grandes y está en un proceso de regularización con el Minvu, lo cual implica no sólo que se le entreguen títulos de propiedad a los vecinos o que se pavimenten las calles, sino que trae la posibilidad de construir proyectos de mitigación de riesgo de desastre”.

“Por eso es tan importante levantar el conocimiento comunitario, entregarlo a las autoridades y ver con los organismos públicos qué proyectos deberían priorizarse para mitigar el riesgo, porque independiente que sean asentamientos irregulares o no, geográficamente están expuestos a riesgo de incendio”, agrega.

Una cuestión de perspectiva

Uno de los objetivos del Dronlab es dar la posibilidad a los habitantes de la toma de tener una mirada distinta del terreno que habitan, tal como lo explica Ojeda: “La idea es sobrevolar su barrio y conocerlo desde el vuelo de un dron. Eso entrega otra perspectiva, los vecinos pueden combinar su mirada local, con una vista que antes no tenían y que pocos tienen, porque es una tecnología relativamente nueva, lo que puede mejorar el conocimiento de dónde se encuentran”.

El académico aseguró que durante la experiencia “muchos vecinos quedaron impactados con el tamaño del bosque colindante y eso es muy interesante, porque como investigadores o planificadores podemos medirlo en metros cuadrados o expresarlo en hectáreas y con eso hacer proyecciones y estimaciones, pero otra cosa muy distinta es la percepción comunitaria, frente a la cual se puede actuar y tomar decisiones en conjunto”.

“Una de las medidas del Dronlab es no quedarnos en una cartografía plana, sino hacer modelos tridimensionales analógicos y entregárselos a la comunidad. Con esa información las personas pueden localizar los riesgos y desarrollar diversos proyectos ya sea para mitigar la amenaza o potenciar los vínculos sociales comunitarios”, añade.

El director del CINVIT explica que la idea es que “cuando los habitantes lleguen a conversar con organismos públicos, privados o instituciones de investigación puedan tener un objeto mediador que es la maqueta, que es uno de los insumos que estamos dejando en las comunidades para que puedan trabajar y lo ocupen como plataforma de diálogo”.

 
 

Facultad de Arquitectura
Universidad de Valparaíso
Chile