Las Intervenciones en los Ascensores a principios del siglo XXI

Por Cecilia Jiménez

Por Cecilia Jiménez
Arquitecto Académico
Facultad de Arquitectura
Universidad de Valparaíso

Las sucesivas demoliciones a través del tiempo y las recientes intervenciones  a que han sido sometidos los ascensores de Valparaíso, particular e innovador sistema de transporte construido a fines de siglo XIX y principios del XX nos obligan a reflexionar no sólo si se ha respetado y reconocido sus valores patrimoniales intrínsecos, sino además si después de cien años, estamos capacitados como sociedad, profesionalmente o a nivel de servicios públicos para responder a estos desafíos.

En este escenario, es necesario explicitar aunque sucintamente los valores reconocidos del sistema de ascensores y que conforman su autenticidad.

En la ciudad de Valparaíso, históricamente, el más importante testimonio de patrimonio industrial, lo constituye el sistema de ascensores urbanos, que ha contribuido desde 1883 con la construcción del Ascensor Concepción, a través de más de 130 años, a la composición de su identidad cultural.

Urbanamente, esta red original de ascensores de la ciudad que permanece vigente, ha permitido hasta hoy salvar ingeniosamente la topografía de esta ciudad, junto con distinguirse en el paisaje de los cerros con su pequeños carros y la linealidad de su sistema de deslizamiento, constituyéndose en hitos urbanos de gran pertenencia para los habitantes. Esta tipología de sistema de ascensores adquiere así un rol relevante en la integración social con su entorno y en la configuración de los barrios de la ciudad, generando además una condición turística por la consolidación de miradores urbanos directamente relacionados con las estaciones superiores.

Su arquitectura, aunque pequeña en el paisaje urbano, se distingue con sus tres elementos componentes formales que se repite en el sistema de ascensores: La estación superior que se comunica con los barrios y paseos miradores a una altura entre 30 y 80 metros, un sistema de rieles inclinados siguiendo la pendiente del cerro muchas veces pasando por sobre vías vehiculares y una estación inferior que comunica con la red vial de la ciudad.

La expresión formal tipológica del sistema  de ascensores  revela una  estructura propia de la arquitectura industrial con clara influencia extranjera, particularmente de industrias y profesionales alemanes e ingleses y con sistemas constructivos que reflejan  la expresión formal de la arquitectura industrial.

Sus sistemas constructivos revelan la importancia en primer lugar del sistema de contrafuertes de albañilería de ladrillo maciza con refuerzos metálicos que permiten la contención del terreno y contrarrestar los esfuerzos diagonales. En segundo lugar el sistema de rieles inclinados constituidos por gruesos perfiles de hierro y en tercer lugar los carros y el atractivo sistema de maquinaria del motor. Es preciso señalar que los ascensores, en sus más de cien años de vida no han sufrido alteraciones significativas que afectaran su autenticidad, a pesar de haber modificado la materialidad de los carros y su sistema de elevación desde los primeros sistemas de balanza de agua, hasta los actuales electromecánicos.

Los elementos de autenticidad descritos han permitido su reconocimiento patrimonial, siendo declarados 15 ascensores como Monumentos Históricos el año 1998 que vino a sumarse a la declaratoria del Ascensor Polanco en 1976 con un sistema original diferente, vertical, que  incorpora un túnel y dos estaciones.

Es preciso además señalar que el sistema de ascensores y su conjunto de atributos forma parte de los rasgos identitarios de Valparaíso, que formaron parte de los valores excepcionales reconocidos por la UNESCO  al incorporar el área Histórica de Valparaíso como Sitio del Patrimonio Mundial el año 2003.

Por último cabe señalar que existen estudios en la Universidad de Valparaíso dirigidos por el profesor Guillermo Ulriksen que constituyen fuentes documentales que avalan sus características de autenticidad.

Todos los aspectos señalados manifiestan que la particular tipología de ascensores de Valparaíso, revelan valores de autenticidad señalados en la Carta de Nara como una tipología arquitectónica arraigada al particular contexto cultural de Valparaíso.

Es preciso recordar que el concepto de autenticidad está establecido en los criterios para la inclusión de lugares culturales en el Listado del Patrimonio Mundial y que forman parte de la Guía Operativa para la implementación de la Convención del Patrimonio Mundial UNESCO, ya en la Carta de Venecia de 1964, se hace alusión al concepto de autenticidad, refiriéndose a que los principios de conservación y restauración deben estar basados en el respeto a las culturas y  tradiciones

Conforme a la Declaración de Nara Japón de 1994 “La autenticidad es un elemento esencial en la definición, evaluación y monitoreo del patrimonio cultural”, entendiendo que los bienes patrimoniales están arraigados a contextos culturales diversos y particulares, productos de las condicionantes específicas del medio en que se insertan, los aspecto culturales al momento de su concepción y aquellos a que son sometidos en el tiempo. Esta diversidad cultural se manifiesta, en expresiones tangibles e intangibles y debe ser analizada en forma específica en su propio contexto”

Por otra parte la Carta de Nara establece que el Patrimonio cultural debe ser evaluado y valorizado en el contexto al cual pertenecen, de allí que esta valorización esté directamente relacionada con las fuentes de información documentales que permitan dimensionar en forma integral los factores históricos, geográficos, urbanos, arquitectónicos, sociales, económicos, urbanos y culturales que permitan dar una explicación fundada del bien.

Teniendo en consideración lo expuesto y observando lo ejecutado en los ascensores licitados hoy, es evidente que los argumentos expuestos no fueron considerados, ya que fueron totalmente desmantelados y demolidos hasta sus cimientos, siendo reconstruidos íntegramente vulnerando los valores identitarios y las características de autenticidad con un evidente desconocimiento de que las intervenciones deben ser respetuosas de la preservación de los valores y condiciones de autenticidad, más aún ignorando la aplicación de las Cartas Internacionales en una ciudad reconocida por la UNESCO por sus valores excepcionales sobresalientes, entre los cuales, se distingue el sistema de ascensores urbanos.

 
 

Facultad de Arquitectura
Universidad de Valparaíso
Chile